Un espacio de apoya las ideas diferentes, los cambios radicales, el arte alternativo, la búsqueda espiritual, la comunicación, la crítica constructiva, la búsqueda de la felicidad.
domingo, 28 de noviembre de 2010
jueves, 9 de septiembre de 2010
lunes, 6 de septiembre de 2010
Desbloquéate

Tal vez no sepas exactamente qué es un Chacra, dónde está, o cómo desbloquearlos. De hecho nadie podría decirlo con exactitud, es una sensación y un aprendizaje. Es un lugar y es energía y eres tu mismo.
Habrás sentido alguna vez la sensación de que pequeños actos cotidianos se volvían un fuerte dolor o un pesar. Que alguna pequeña cosa que intentaste hacer se llevó un tiempo demasiado largo, levantarse de la cama fue un fuerte dolor, un triunfo imposible acariciar a un ser querido o hacer una simple llamada telefónica y entonces dijiste/sentiste “hoy mi día no fluye”. O la semana no fluye o el mes, o el último año.
Que la energía fluya es una sensación interna. Sensación que sale por los dedos, por los ojos, por los oídos, por la boca, por el estomago y termina en una acción o sensación determinada. Algunas veces acciones anteriores a la que estamos tratando de realizar se interponen en nuestro camino. Cierran algunas vías, no nos permiten fluir por la vida.
El primer paso es darnos cuenta que no fluimos. A largo plazo podemos proponernos ejercisios de relajación y meditación, que bien guiados, pueden servir para desbloquearnos.
Para empezar podemos plantearnos que la acción o la sensación que estamos bloqueando nos beneficiaran y que el mejor momento para realizar la acción es ahora.
Creer y entender que podemos, simple y sencillamente, cambia como el mundo nos atraviesa y nosotros los transitamos.
Desbloquéate
Miranda Dasso
sábado, 28 de agosto de 2010
Galladura
Galladura
Zozobraba. Machacaba colmilludo un vaso con mi boca naufraga. “Ya no. No más whisky, por favor”. La boca ardía, mascaba vidrios, y así ganaba sin palabras la salida rápida. Un mismo vaso acompañaba la nariz. A la nariz acompañaba la música, patinaba un rock nostálgico. Ahora, una visión cambia la historia y su final. La vi, nos vimos. Llamaba la nocturnidad y agobiados, sin hablarnos, abandonamos la casa astillada.
Casi olvido tomar su mano. Acariciar con suavidad su finura, todo por posar mis olvidadizas miradas tras sus lagos profundos. Las baldosas, agasajadas por sus pisadas flotadas, la aplaudían al paso. Su boca, como jugosa guinda, brillaba bajo la luz mortal. Acuario dominaba, mas, no alcanzaba su divinidad. ¡Astros dormidos, admirad a mi amada! Hagan con su figura postal cósmica para disgusto vulgar.
La imparcialidad nos arrastró a un cuarto anónimo. La diva con mirada clara, trajo una copa con una líquida sustancia purpura. Cuál tóxica madama, vació sutil la sangría a la garganta.
Con profunda admiración, palpándonos dijimos sí, abordados por instintos básicos. Casi volcamos la pasión al piso. Dilapidamos amor, abandonando las formas, circundados por cupidos drogados. No podíamos parar. Ya no.
Sus gracias, sin ropa, agudizaron mi lujuria. Dos lunas sombraban la vía a su talismán aún sagrado. Movido por las musas dí trancos por caminos sinuosos hasta su prado satírico.
Cobrando valor ahogaba mi dádiva contra su humor casto. Cada impulso arrojaba palabras prohibidas, furor corporal, una matanza a cuchilladas limpias. Calor, sudor, vibración muscular alada. Una sacudida provocó al fin un galopar hormonal convulsivo, colmando con llanto sus ojos, un tibio triunfo y un abrazo atrapando su agitación final. Algunas gotas mojaron mis manos, con orgullo lamí las cortadas. Un lujo morar a la cándida infanta. Saldado un compromiso tácito, arrodillaba mi hombría a su lado, ganaba visual, su abandonado rumor incitaba mi rápida conclusión y así tronó, salando su cutis blanco.
Gozando la casi total oscuridad, sucumbió a la modorra y durmió.
Las brasas naranjas titilaban intranquilas y volví al mundo vivo. Oí músicas lunáticas, bucólicas y antiguas, un Saxo y un Jazz Bass gastando standars. La vi, no nos vimos, dormía. No nos obligamos, disfrutamos juntos. Juntos, palabra única, significa: hora para partir. Y así, huí sigiloso.
Honor a Rodolfo Fogwill.
Miranda Dasso
Zozobraba. Machacaba colmilludo un vaso con mi boca naufraga. “Ya no. No más whisky, por favor”. La boca ardía, mascaba vidrios, y así ganaba sin palabras la salida rápida. Un mismo vaso acompañaba la nariz. A la nariz acompañaba la música, patinaba un rock nostálgico. Ahora, una visión cambia la historia y su final. La vi, nos vimos. Llamaba la nocturnidad y agobiados, sin hablarnos, abandonamos la casa astillada.
Casi olvido tomar su mano. Acariciar con suavidad su finura, todo por posar mis olvidadizas miradas tras sus lagos profundos. Las baldosas, agasajadas por sus pisadas flotadas, la aplaudían al paso. Su boca, como jugosa guinda, brillaba bajo la luz mortal. Acuario dominaba, mas, no alcanzaba su divinidad. ¡Astros dormidos, admirad a mi amada! Hagan con su figura postal cósmica para disgusto vulgar.
La imparcialidad nos arrastró a un cuarto anónimo. La diva con mirada clara, trajo una copa con una líquida sustancia purpura. Cuál tóxica madama, vació sutil la sangría a la garganta.
Con profunda admiración, palpándonos dijimos sí, abordados por instintos básicos. Casi volcamos la pasión al piso. Dilapidamos amor, abandonando las formas, circundados por cupidos drogados. No podíamos parar. Ya no.
Sus gracias, sin ropa, agudizaron mi lujuria. Dos lunas sombraban la vía a su talismán aún sagrado. Movido por las musas dí trancos por caminos sinuosos hasta su prado satírico.
Cobrando valor ahogaba mi dádiva contra su humor casto. Cada impulso arrojaba palabras prohibidas, furor corporal, una matanza a cuchilladas limpias. Calor, sudor, vibración muscular alada. Una sacudida provocó al fin un galopar hormonal convulsivo, colmando con llanto sus ojos, un tibio triunfo y un abrazo atrapando su agitación final. Algunas gotas mojaron mis manos, con orgullo lamí las cortadas. Un lujo morar a la cándida infanta. Saldado un compromiso tácito, arrodillaba mi hombría a su lado, ganaba visual, su abandonado rumor incitaba mi rápida conclusión y así tronó, salando su cutis blanco.
Gozando la casi total oscuridad, sucumbió a la modorra y durmió.
Las brasas naranjas titilaban intranquilas y volví al mundo vivo. Oí músicas lunáticas, bucólicas y antiguas, un Saxo y un Jazz Bass gastando standars. La vi, no nos vimos, dormía. No nos obligamos, disfrutamos juntos. Juntos, palabra única, significa: hora para partir. Y así, huí sigiloso.
Honor a Rodolfo Fogwill.
Miranda Dasso
viernes, 30 de julio de 2010
Qué podemos encontrar en internet en estos días, seguramente un mundo de ilusiones realizadas. Decir, cómo me gustaría saber/aprender/ver/conocer y damos click y ahí está, a la mano, solo falta adquirir...
A veces nos sorprenden cosas que no sabíamos que existían, porque hay días de contemplación y hay días de realización y están volcadas en la web.
Pobre de los que tienen días llenos de nada:
"
Maxim_pao_piojosos87 alias antonitogasalla dice: La verdad que podrian esmerarse mas,es terriblemente berreta esto, empiecen de nuevo, desde que nacieron mas o menos.
J.P.Siempreviva dice: podrías mostrarnos algo de SU MATERIAL para que podamos aprender ... ¡CIERTO! Seguramente en su vida habrán hecho ALGO, ya no digamos BUENO. ¡Saludos a la tierra de la mediocridad!
Maxim_pao_piojosos87 alias antonitogasalla dice: EMOTICÓN EQUIVALENTE A: Retorcerse en agonía
"
Solo acepta las críticas constructivas y que vengan de quién ya tránsito las dificultades de tu trabajo.
Luz del Alma
Miranda Dasso
A veces nos sorprenden cosas que no sabíamos que existían, porque hay días de contemplación y hay días de realización y están volcadas en la web.
Pobre de los que tienen días llenos de nada:
"
Maxim_pao_piojosos87 alias antonitogasalla dice: La verdad que podrian esmerarse mas,es terriblemente berreta esto, empiecen de nuevo, desde que nacieron mas o menos.
J.P.Siempreviva dice: podrías mostrarnos algo de SU MATERIAL para que podamos aprender ... ¡CIERTO! Seguramente en su vida habrán hecho ALGO, ya no digamos BUENO. ¡Saludos a la tierra de la mediocridad!
Maxim_pao_piojosos87 alias antonitogasalla dice: EMOTICÓN EQUIVALENTE A: Retorcerse en agonía
"
Solo acepta las críticas constructivas y que vengan de quién ya tránsito las dificultades de tu trabajo.
Luz del Alma
Miranda Dasso
lunes, 28 de junio de 2010
Exponerse?
... el artísta es un medio para el arte...
Por desgracias mucho Champagne ahoga las ideas. Cuidado con el que te halaga.
Luz del alma.
Miranda Dasso
Por desgracias mucho Champagne ahoga las ideas. Cuidado con el que te halaga.
Luz del alma.
Miranda Dasso
domingo, 13 de junio de 2010
Despertares
Un paso importante en el despertar y comenzar tu viaje hacia un mayor conocimiento,
es discriminar entre lo positivo y lo negativo, entre lo que te eleva y lo que te arrastra hacia abajo.
Como seres espirituales viviendo en cuerpos físicos, estamos atrapados en una batalla de opuestos. Esto se manifiesta interiormente como una lucha entre nuestras naturalezas más elevadas y más bajas, y exteriormente como una lucha entre fuerzas divinas y diabólicas, entiendase esto, lejos de cualquier presepto Judeo-Cristiano.
Lo que está dentro resuena con lo que está afuera, lo divino resuena y trabaja junto con nuestro yo superior, y lo diabólico hace lo mismo con nuestro yo inferior. Cada momento presenta una elección, y cada elección que hacemos es una respuesta a la siguiente pregunta : ¿a quién seguirás, a lo bajo o a lo alto?
Cuando enfrentas una elección, puedes sentir influencias en conflicto. Una parte quiere esto y la otra quiere lo otro. Para la mayoría de personas dormidas, estos
conflictos ocurren entre las diversas sub-personalidades que abarcan el mosaico de sus mentes inconstantes. Pero, tarde o temprano, el contraste aumenta hasta que
esencialmente el conflicto llega a ser entre lo que está escrito en tu corazón y lo que está programado en nosotros social, genética y psicológicamente. No siempre es necesario conocer la elección correcta en una situación, basta con que elijas desde lo más elevado y soberano que se encuentra en ti.
Tal vez al despertar te preguntarás ¿Quién eres? Lo que importa es que puedes elegir, serás quién quieras Ser.
es discriminar entre lo positivo y lo negativo, entre lo que te eleva y lo que te arrastra hacia abajo.
Como seres espirituales viviendo en cuerpos físicos, estamos atrapados en una batalla de opuestos. Esto se manifiesta interiormente como una lucha entre nuestras naturalezas más elevadas y más bajas, y exteriormente como una lucha entre fuerzas divinas y diabólicas, entiendase esto, lejos de cualquier presepto Judeo-Cristiano.
Lo que está dentro resuena con lo que está afuera, lo divino resuena y trabaja junto con nuestro yo superior, y lo diabólico hace lo mismo con nuestro yo inferior. Cada momento presenta una elección, y cada elección que hacemos es una respuesta a la siguiente pregunta : ¿a quién seguirás, a lo bajo o a lo alto?
Cuando enfrentas una elección, puedes sentir influencias en conflicto. Una parte quiere esto y la otra quiere lo otro. Para la mayoría de personas dormidas, estos
conflictos ocurren entre las diversas sub-personalidades que abarcan el mosaico de sus mentes inconstantes. Pero, tarde o temprano, el contraste aumenta hasta que
esencialmente el conflicto llega a ser entre lo que está escrito en tu corazón y lo que está programado en nosotros social, genética y psicológicamente. No siempre es necesario conocer la elección correcta en una situación, basta con que elijas desde lo más elevado y soberano que se encuentra en ti.
Tal vez al despertar te preguntarás ¿Quién eres? Lo que importa es que puedes elegir, serás quién quieras Ser.
miércoles, 26 de mayo de 2010
Rosas
En esta sociedad de hoy en día, lo bonito es lo adecuado, lo agradable al ojo está digerido ¿Cuántos están muertos? ¿Cuántos construyen fuera de su casa y nada les queda? Les gusta tapar el jardín, el propio.
Así se desarrolla el mundo y no quedan más rosas para Pessoa, ni para Orson Wells.
Menos mal que por lo menos nos encontramos en un blog como éste.
Ojalá que pronto pongas las semillas propias en este hermoso jardín.
Saludos Cordiales
Miranda Dasso
Así se desarrolla el mundo y no quedan más rosas para Pessoa, ni para Orson Wells.
Menos mal que por lo menos nos encontramos en un blog como éste.
Ojalá que pronto pongas las semillas propias en este hermoso jardín.
Saludos Cordiales
Miranda Dasso
martes, 20 de abril de 2010
El Bosque Despierto
Autor: Miranda Dasso
Narrador: Josefina Schmipp
Siempre Viva! producciones presenta:
un cuento de Miranda Dasso
"El Bosque Despierto"
producción y guion de:
MOSSSHIVA
Actores:
Florencia Ruarte
Pablo Casadey
Colaboradores:
Mahot
Pri Lenis
Yoli
edicion:
MOSSSHIVA
Córdoba - Argentina 2mil10
Narrador: Josefina Schmipp
Siempre Viva! producciones presenta:
un cuento de Miranda Dasso
"El Bosque Despierto"
producción y guion de:
MOSSSHIVA
Actores:
Florencia Ruarte
Pablo Casadey
Colaboradores:
Mahot
Pri Lenis
Yoli
edicion:
MOSSSHIVA
Córdoba - Argentina 2mil10
lunes, 19 de abril de 2010
Siento que esto ya lo viví, Déjà vu del conocimiento.
La experiencia del déjà vu suele ir acompañada por una convincente sensación de familiaridad y también por una sensación de «sobrecogimiento», «extrañeza» o «rareza». La experiencia «previa» es con frecuencia atribuida a un sueño, aunque en algunos casos se da una firme sensación de que la experiencia «ocurrió auténticamente» en el pasado(1)
Alguna vez te habrá pasado de ver una imagen y creer que es tu mente pegando un salto, como un disco rayado que te muestra esa imagen 2 veces, como si ya la hubieras visto antes. Pero siempre se instala al menos por unos instantes la duda ¿es realmente la primera vez que vivo esto?
Usualmente asociamos la idea de déjà vu únicamente a imágenes, sin embargo sucede muy a menudo con los conocimientos. Sentir que a pesar de estar incluyendo un conocimiento nuevo, eso que se está aprendiendo, ya había sido analizado anteriormente y hasta está arraigado a nuestra vida: un camino en una ciudad desconocida, un ritual de una civilización originaria, las palabras de un viejo libro. O bien, nos encontramos con hechos reveladores, pero, pensándolo mejor, dándole unos minutos, descubrimos a esas mismas verdades impregnadas en nuestro ser, como pasa con el Karma. Mucha gente parece actuar con ese concepto incorporado, reparando daños que obviamente no han hecho o al aprovecharse de situaciones sabiendo que ese mal que han hecho les va a volver multiplicado, aunque nunca hayan leído nada de filosofía Hindú.
Este fenómeno se describe en una cita de Dickens: “Todos tenemos alguna experiencia de la sensación, que nos viene ocasionalmente, de que lo que estamos diciendo o haciendo ya lo hemos dicho y hecho antes, en una época remota; de haber estado rodeados, hace tiempo, por las mismas caras, objetos y circunstancias; de que sabemos perfectamente lo que diremos a continuación, ¡como si de pronto lo recordásemos!” (2)
Pero al fin de cuenta ¿qué son estos fenómenos? No hay una explicación exacta para ellos, para muchos son pequeños cortocircuitos eléctricos, equivocaciones de nuestro sistema. Para otros es un momento de apertura donde recordamos una vida anterior.
¿Qué debemos hacer? Según el plano más terrenal desde nuestra salud, no debemos hacer nada, si las imágenes no son recurrentes y no causan más que esa “extraña sensación”, pueden pasarse por alto. Pero desde el punto de vista de nuestro Ser, quienes somos realmente y no este cuerpo donde elegimos nacer esta vez. Nosotros que estamos aquí con una misión, pero que pudimos acceder a la experiencia con la condición de perder la “memoria”, mejor prestarle atención. Esos extraños momentos podrían ser recuerdos que nos indiquen porque estamos aquí.
¿Ahora te acuerdas?
Miranda Dasso (1 y 2 fragmentos tomados de Wikipedia)
Alguna vez te habrá pasado de ver una imagen y creer que es tu mente pegando un salto, como un disco rayado que te muestra esa imagen 2 veces, como si ya la hubieras visto antes. Pero siempre se instala al menos por unos instantes la duda ¿es realmente la primera vez que vivo esto?
Usualmente asociamos la idea de déjà vu únicamente a imágenes, sin embargo sucede muy a menudo con los conocimientos. Sentir que a pesar de estar incluyendo un conocimiento nuevo, eso que se está aprendiendo, ya había sido analizado anteriormente y hasta está arraigado a nuestra vida: un camino en una ciudad desconocida, un ritual de una civilización originaria, las palabras de un viejo libro. O bien, nos encontramos con hechos reveladores, pero, pensándolo mejor, dándole unos minutos, descubrimos a esas mismas verdades impregnadas en nuestro ser, como pasa con el Karma. Mucha gente parece actuar con ese concepto incorporado, reparando daños que obviamente no han hecho o al aprovecharse de situaciones sabiendo que ese mal que han hecho les va a volver multiplicado, aunque nunca hayan leído nada de filosofía Hindú.
Este fenómeno se describe en una cita de Dickens: “Todos tenemos alguna experiencia de la sensación, que nos viene ocasionalmente, de que lo que estamos diciendo o haciendo ya lo hemos dicho y hecho antes, en una época remota; de haber estado rodeados, hace tiempo, por las mismas caras, objetos y circunstancias; de que sabemos perfectamente lo que diremos a continuación, ¡como si de pronto lo recordásemos!” (2)
Pero al fin de cuenta ¿qué son estos fenómenos? No hay una explicación exacta para ellos, para muchos son pequeños cortocircuitos eléctricos, equivocaciones de nuestro sistema. Para otros es un momento de apertura donde recordamos una vida anterior.
¿Qué debemos hacer? Según el plano más terrenal desde nuestra salud, no debemos hacer nada, si las imágenes no son recurrentes y no causan más que esa “extraña sensación”, pueden pasarse por alto. Pero desde el punto de vista de nuestro Ser, quienes somos realmente y no este cuerpo donde elegimos nacer esta vez. Nosotros que estamos aquí con una misión, pero que pudimos acceder a la experiencia con la condición de perder la “memoria”, mejor prestarle atención. Esos extraños momentos podrían ser recuerdos que nos indiquen porque estamos aquí.
¿Ahora te acuerdas?
Miranda Dasso (1 y 2 fragmentos tomados de Wikipedia)
lunes, 12 de abril de 2010
Vivir de acuerdo a Nuestras Reglas
Sobre la LEY DE LA POTENCIALIDAD PURA
Vivir de acuerdo con nuestro yo, en una constante auto-referencia, significa que nuestro punto interno de referencia es nuestro propio espíritu, y no los objetos de nuestra experiencia.
Lo contrario de la auto-referencia es la referencia al objeto.
Cuando vivimos según la referencia al objeto, estamos siempre influidos por las cosas que están fuera de nuestro yo; entre ellas están las situaciones en las que nos involucramos, nuestras circunstancias, y las personas y las cosas que nos rodean. Cuando vivimos según la referencia al objeto, buscamos constantemente la aprobación de los demás. Nuestros pensamientos y comportamientos esperan constantemente una respuesta. Nuestra vida, por tanto, se basa en el temor.
Cuando vivimos según la referencia al objeto, también sentimos una intensa necesidad de controlarlo todo. Sentimos intensa necesidad de tener poder externo. La necesidad de aprobación, la necesidad de controlar las cosas y de tener poder externo se basan en el temor. Esta forma de poder no es el de la potencialidad pura, ni el poder del yo, o poder real. Cuando experimentamos el poder del yo no hay temor, no hay necesidad de controlar, y no hay lucha por la aprobación o por el poder externo.
Cuando vivimos según la referencia al objeto, el punto de referencia interno es el ego. Sin embargo, el ego no es lo que realmente somos. El ego es nuestra autoimagen, nuestra máscara social; es el papel que estamos desempeñando. A la máscara social le gusta la aprobación; quiere controlar, y se apoya en el poder porque vive en el temor.
Nuestro verdadero yo, que es nuestro espíritu, nuestra alma, está completamente libre de esas cosas. Es inmune a la crítica, no le teme a ningún desafío y no se siente inferior a nadie. Y, sin embargo, es humilde y no se siente superior a nadie, porque es consciente de que todos los demás son el mismo yo, el mismo espíritu con distintos disfraces.
Ésa es la diferencia esencial entre la referencia al objeto y la auto-referencia. En la auto-referencia, experimentamos nuestro verdadero ser, el cual no les teme a los desafíos, respeta a todo el mundo y no se siente inferior a nadie. Por tanto, el poder del yo es el verdadero poder.
Extraído de Las 7 Leyes espirituales del Éxito - Deepak Chopra
Llevemos esta enseñanza al plano más terrenal. Nos suele suceder que no siempre nos sentimos en conexión con ese Ser que somos nosotros mismos. La vida cotidiana puede ponernos en algunas situaciones para las que no estábamos completamente preparados y nos descubrimos en actitudes que no van de acuerdo con este pensamiento que involucra la paz interior, la humildad y el amor.
No notamos que lo bueno, justamente, es que nos descubrimos, que nos damos cuenta y qué, como somos seres perfectibles (no digamos imperfectos) somos capaces de revertir cada situación, a veces tiempo después de los sucesos, a veces durante el suceso y esta práctica de elevado valor nos condiciona positivamente, nos engrandece y nos mejora, interna y externamente. Y nos volvemos un poco más luminosos.
Si hoy estuviste en una situación desagradable, donde tu espíritu no fue el protagonista, la culpa de nada sirve (la culpa JAMAS sirve de nada) la cabeza en alto y la predisposición a aprender, solo tenés que re-plantearte,
¿Cómo actuarás la próxima vez? No puedo decirte cómo, pero puedo decirte que cada vez será mejor y más fácil.
Miranda Dasso
Vivir de acuerdo con nuestro yo, en una constante auto-referencia, significa que nuestro punto interno de referencia es nuestro propio espíritu, y no los objetos de nuestra experiencia.
Lo contrario de la auto-referencia es la referencia al objeto.
Cuando vivimos según la referencia al objeto, estamos siempre influidos por las cosas que están fuera de nuestro yo; entre ellas están las situaciones en las que nos involucramos, nuestras circunstancias, y las personas y las cosas que nos rodean. Cuando vivimos según la referencia al objeto, buscamos constantemente la aprobación de los demás. Nuestros pensamientos y comportamientos esperan constantemente una respuesta. Nuestra vida, por tanto, se basa en el temor.
Cuando vivimos según la referencia al objeto, también sentimos una intensa necesidad de controlarlo todo. Sentimos intensa necesidad de tener poder externo. La necesidad de aprobación, la necesidad de controlar las cosas y de tener poder externo se basan en el temor. Esta forma de poder no es el de la potencialidad pura, ni el poder del yo, o poder real. Cuando experimentamos el poder del yo no hay temor, no hay necesidad de controlar, y no hay lucha por la aprobación o por el poder externo.
Cuando vivimos según la referencia al objeto, el punto de referencia interno es el ego. Sin embargo, el ego no es lo que realmente somos. El ego es nuestra autoimagen, nuestra máscara social; es el papel que estamos desempeñando. A la máscara social le gusta la aprobación; quiere controlar, y se apoya en el poder porque vive en el temor.
Nuestro verdadero yo, que es nuestro espíritu, nuestra alma, está completamente libre de esas cosas. Es inmune a la crítica, no le teme a ningún desafío y no se siente inferior a nadie. Y, sin embargo, es humilde y no se siente superior a nadie, porque es consciente de que todos los demás son el mismo yo, el mismo espíritu con distintos disfraces.
Ésa es la diferencia esencial entre la referencia al objeto y la auto-referencia. En la auto-referencia, experimentamos nuestro verdadero ser, el cual no les teme a los desafíos, respeta a todo el mundo y no se siente inferior a nadie. Por tanto, el poder del yo es el verdadero poder.
Extraído de Las 7 Leyes espirituales del Éxito - Deepak Chopra
Llevemos esta enseñanza al plano más terrenal. Nos suele suceder que no siempre nos sentimos en conexión con ese Ser que somos nosotros mismos. La vida cotidiana puede ponernos en algunas situaciones para las que no estábamos completamente preparados y nos descubrimos en actitudes que no van de acuerdo con este pensamiento que involucra la paz interior, la humildad y el amor.
No notamos que lo bueno, justamente, es que nos descubrimos, que nos damos cuenta y qué, como somos seres perfectibles (no digamos imperfectos) somos capaces de revertir cada situación, a veces tiempo después de los sucesos, a veces durante el suceso y esta práctica de elevado valor nos condiciona positivamente, nos engrandece y nos mejora, interna y externamente. Y nos volvemos un poco más luminosos.
Si hoy estuviste en una situación desagradable, donde tu espíritu no fue el protagonista, la culpa de nada sirve (la culpa JAMAS sirve de nada) la cabeza en alto y la predisposición a aprender, solo tenés que re-plantearte,
¿Cómo actuarás la próxima vez? No puedo decirte cómo, pero puedo decirte que cada vez será mejor y más fácil.
Miranda Dasso
jueves, 1 de abril de 2010
¿Puedo llevar estas ideas a un plano terrenal? Sí
Si bien somos seres infinitos, estamos en este mundo en búsqueda de nuevas experiencias que podemos palpar a través de nuestros sentidos, la meta que nos trajo a esta vida no podemos recordarla, pero seguramente debemos experimentar aquello que nos llama la atención, porque algo en nuestros adentros dice “tal vez ESO es lo que estoy buscando”
Por otro lado, un hecho sabido y básico que lleva a la felicidad, una felicidad plena y duradera, una felicidad verdadera, es saber administrar nuestra energía.
La energía que fluye dentro de nuestro cuerpo en oleadas puede ser controlada por nosotros. A saber, hay básicamente dos tipos de energía, una energía llamada positiva, que nos hace vibrar nuestra propia plenitud y otra negativa, que vibra en nosotros causándonos malestar y enfermedad.
Una forma de energía positiva que se expande y se contagia es la risa.
Con estas dos ideas en mente los invito a una experiencia placentera, llena de sensaciones, que se está cruzando por sus caminos por una razón.
Hoy es el momento de la contemplación, pero mañana el de la ¡acción!
Miranda Dasso
Por otro lado, un hecho sabido y básico que lleva a la felicidad, una felicidad plena y duradera, una felicidad verdadera, es saber administrar nuestra energía.
La energía que fluye dentro de nuestro cuerpo en oleadas puede ser controlada por nosotros. A saber, hay básicamente dos tipos de energía, una energía llamada positiva, que nos hace vibrar nuestra propia plenitud y otra negativa, que vibra en nosotros causándonos malestar y enfermedad.
Una forma de energía positiva que se expande y se contagia es la risa.
Con estas dos ideas en mente los invito a una experiencia placentera, llena de sensaciones, que se está cruzando por sus caminos por una razón.
Hoy es el momento de la contemplación, pero mañana el de la ¡acción!
Miranda Dasso
martes, 30 de marzo de 2010
¿Qué hacer? ¿Cómo hacer? Sólo tú lo sabes.
Por delante de ti en el tiempo hay un abanico cambiante de futuros probables. Todo son experiencias todavía posibles de ocurrir. Los futuros más probables no están grabados en piedra porque tus pensamientos, sentimientos y elecciones afectan continuamente su probabilidad; cualquier cambio que hagas ahora puede cambiar cuál de estos futuros es más probable que sea el siguiente.
Mientras los futuros permanezcan así de abiertos, puedes utilizar tus pensamientos y sentimientos para darles forma. Pero tan pronto como un futuro se convierte en absolutamente cierto, debes tratar con él a través de la preparación y de la acción.
Así pues existen dos maneras de manejar las experiencias:
- Modelándolas antes de que sean seguras
- Tratando con ellas directamente una vez que son inevitables.
Por ejemplo, quizás planeas una salida en bicicleta mientras estás de mal humor y hayas olvidado completamente la posibilidad de que pinches una rueda... la emoción negativa no sólo atrae el futuro probable en el que tengas un pinchazo, sino que tu falta de estar alerta tampoco lo congela para que no suceda. Inflar tus neumáticos es muy apropiado. Pero si cambias tu actitud a una de más positiva, y a la vez llevas contigo una caja de parches y una bomba de aire, de antemano se cortan las posibilidades de tener un pinchazo. En este caso, el futuro queda abierto, y a través de tus pensamientos y sentimientos desvías un probable futuro negativo a uno de positivo.
Considera ahora qué ocurre cuando el neumático de tu bicicleta tiene ya un pequeño pinchazo antes siquiera de que te subas en ella. Lo cierto es que para cuando decidas regresar se habrá deshinchado. Ni toda la previsión ni la actitud de superación previa que puedas tener evitarán que el aire salga. El futuro de tener que usar la caja de parches y la bomba de aire queda fijado, y en tanto te los lleves contigo, tendrás que tratar con un futuro cierto a través de la prevención y de la acción. Por otro lado, mantener una actitud positiva podría no evitar un cierto futuro como éste, pero puede atraer ayuda inesperada. Quizá olvidaste coger la caja de parches, pero puesto que atraes experiencias positivas alguien acertará a estar por allí cerca y te ayudará.
Es posible que por estar alerta del peligro te vuelvas tan obsesivamente miedoso con ello que tu actitud negativa realmente lo desencadene. Hay dos soluciones a este problema. La primera es no pensar adrede en los peligros: ojos que no ven, corazón que no siente, la ignorancia es una bendición, y cosas de este estilo. Y sí, esto evita atraer el peligro, sin embargo no lo bloquea, así que tarde o temprano aparecerá y tu falta de conciencia y preparación te dejará herido. La segunda solución es parar de estar asustado, deprimido, obsesionado o paranoico acerca de lo que sabes o sospechas. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero es algo hacia lo que apuntar. Si puedes estar alerta sobre el peligro, saber cómo manejarlo y no lo temes de forma incontrolada, tienes toda la protección que necesitas sin atraer hacia ti la negatividad.
Adaptado de "Conocimiento Marginal para Principiantes" de Montalk - 2007
www.montalk.net
Dedicado a Javier Moros
Mientras los futuros permanezcan así de abiertos, puedes utilizar tus pensamientos y sentimientos para darles forma. Pero tan pronto como un futuro se convierte en absolutamente cierto, debes tratar con él a través de la preparación y de la acción.
Así pues existen dos maneras de manejar las experiencias:
- Modelándolas antes de que sean seguras
- Tratando con ellas directamente una vez que son inevitables.
Por ejemplo, quizás planeas una salida en bicicleta mientras estás de mal humor y hayas olvidado completamente la posibilidad de que pinches una rueda... la emoción negativa no sólo atrae el futuro probable en el que tengas un pinchazo, sino que tu falta de estar alerta tampoco lo congela para que no suceda. Inflar tus neumáticos es muy apropiado. Pero si cambias tu actitud a una de más positiva, y a la vez llevas contigo una caja de parches y una bomba de aire, de antemano se cortan las posibilidades de tener un pinchazo. En este caso, el futuro queda abierto, y a través de tus pensamientos y sentimientos desvías un probable futuro negativo a uno de positivo.
Considera ahora qué ocurre cuando el neumático de tu bicicleta tiene ya un pequeño pinchazo antes siquiera de que te subas en ella. Lo cierto es que para cuando decidas regresar se habrá deshinchado. Ni toda la previsión ni la actitud de superación previa que puedas tener evitarán que el aire salga. El futuro de tener que usar la caja de parches y la bomba de aire queda fijado, y en tanto te los lleves contigo, tendrás que tratar con un futuro cierto a través de la prevención y de la acción. Por otro lado, mantener una actitud positiva podría no evitar un cierto futuro como éste, pero puede atraer ayuda inesperada. Quizá olvidaste coger la caja de parches, pero puesto que atraes experiencias positivas alguien acertará a estar por allí cerca y te ayudará.
Es posible que por estar alerta del peligro te vuelvas tan obsesivamente miedoso con ello que tu actitud negativa realmente lo desencadene. Hay dos soluciones a este problema. La primera es no pensar adrede en los peligros: ojos que no ven, corazón que no siente, la ignorancia es una bendición, y cosas de este estilo. Y sí, esto evita atraer el peligro, sin embargo no lo bloquea, así que tarde o temprano aparecerá y tu falta de conciencia y preparación te dejará herido. La segunda solución es parar de estar asustado, deprimido, obsesionado o paranoico acerca de lo que sabes o sospechas. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero es algo hacia lo que apuntar. Si puedes estar alerta sobre el peligro, saber cómo manejarlo y no lo temes de forma incontrolada, tienes toda la protección que necesitas sin atraer hacia ti la negatividad.
Adaptado de "Conocimiento Marginal para Principiantes" de Montalk - 2007
www.montalk.net
Dedicado a Javier Moros
jueves, 11 de marzo de 2010
Tú Círculo
El Mundo se detuvo, dos hombre se levantaron del suelo y crearon a su alrededor un círculo.
Uno de ellos lo dibujo cercano a su cuerpo, calculó (qué palabra tan importante) que dentro cabría una familia, algunos amigos, tal vez una mascota. Su círculo se ceñía a su alrededor muy lejano al horizonte, lo protegía como un refugió y lo sentía muy suyo alrededor, se sentó en su centro, ansioso a ver que sucedía con su vida, con el siguiente paso.
El otro hombre tomó un tiempo largo para dibujar un enorme círculo a su alrededor. Cuándo se situó en su centro no podía ver los bordes del mismo, y eso no le preocupó, tampoco cuánto le llevó construirlo, tampoco que pasaría con él y ya en su centro se sintió en paz con su obra.
El Mundo se puso nuevamente en movimiento, la población volvió a caminar sobre la tierra.
Ambos hombres veían pasar humanos a su alrededor, hombres y mujeres del mundo, ninguno prestaba especial atención a sus círculos, lo cual preocupaba al primer hombre y no preocupaba en nada al segundo.
Esa gente gris del exterior, al no prestarle atención al espacio de cada hombre, entraba y salía de éste, la mayoría sin pedir permiso. Al entrar sufrían una transformación, tomaban formas nítidas y color, que podían perder al salir, total o parcialmente. Pero también los hombres sufrían un cambio, podían percibir fielmente los sentimientos, sensaciones y estados de ánimo de los turistas en sus círculos, esa convulsión de espíritus alteraba el suyo propio, ya fuera con sensaciones de dolor o felicidad, justificada o no, real o inventada.
Mucha gente se encontraba con el círculo del segundo hombre que abarcaba los caminos de muchos. En cambio el pequeño círculo del primer hombre no cruzaba tantos. La gente fluía dentro y fuera, mientras, el tiempo, aunque imaginario, parecía pasar y en ese transcurso algunas personas se quedaron dentro del círculo de ambos hombres a compartir con ellos.
Si bien el primer hombre sintió varias veces dolor y felicidad, fue poca comparada con el dolor y la felicidad que pudo sentir el segundo hombre. Varias veces al sentir dolor el primer hombre trató de alejar o disminuir aún más su círculo, ese hombre creció con resentimiento al dolor, propio y de los demás y su vida se basó en el temor.
Sin importar lo grande que pudiera ser el dolor que sintiera el segundo hombre nunca cruzó por su cabeza la idea de disminuir su círculo. El tiempo le dio al segundo hombre la oportunidad de crecer, de comprender al dolor y de transformarlo lentamente, en él y en los demás, su vida poco a poco se fue colmando sólo de alegría.
Sus vidas aún transcurren.
Miranda Dasso
La vida tiene tintes de dolor, pero no por ello debemos hacer del dolor un credo, no nacemos como ninguno de los dos extremos, ni somos mejores ni peores por encontrarnos en alguno de estos dos momentos, porque todos somos seres de luz, capaces de la felicidad plena.
Eso sí, si no haces nada, nada va a ocurrirte
¿Hacer qué? No puedo decir qué, pero puedo decir que ahora.
Uno de ellos lo dibujo cercano a su cuerpo, calculó (qué palabra tan importante) que dentro cabría una familia, algunos amigos, tal vez una mascota. Su círculo se ceñía a su alrededor muy lejano al horizonte, lo protegía como un refugió y lo sentía muy suyo alrededor, se sentó en su centro, ansioso a ver que sucedía con su vida, con el siguiente paso.
El otro hombre tomó un tiempo largo para dibujar un enorme círculo a su alrededor. Cuándo se situó en su centro no podía ver los bordes del mismo, y eso no le preocupó, tampoco cuánto le llevó construirlo, tampoco que pasaría con él y ya en su centro se sintió en paz con su obra.
El Mundo se puso nuevamente en movimiento, la población volvió a caminar sobre la tierra.
Ambos hombres veían pasar humanos a su alrededor, hombres y mujeres del mundo, ninguno prestaba especial atención a sus círculos, lo cual preocupaba al primer hombre y no preocupaba en nada al segundo.
Esa gente gris del exterior, al no prestarle atención al espacio de cada hombre, entraba y salía de éste, la mayoría sin pedir permiso. Al entrar sufrían una transformación, tomaban formas nítidas y color, que podían perder al salir, total o parcialmente. Pero también los hombres sufrían un cambio, podían percibir fielmente los sentimientos, sensaciones y estados de ánimo de los turistas en sus círculos, esa convulsión de espíritus alteraba el suyo propio, ya fuera con sensaciones de dolor o felicidad, justificada o no, real o inventada.
Mucha gente se encontraba con el círculo del segundo hombre que abarcaba los caminos de muchos. En cambio el pequeño círculo del primer hombre no cruzaba tantos. La gente fluía dentro y fuera, mientras, el tiempo, aunque imaginario, parecía pasar y en ese transcurso algunas personas se quedaron dentro del círculo de ambos hombres a compartir con ellos.
Si bien el primer hombre sintió varias veces dolor y felicidad, fue poca comparada con el dolor y la felicidad que pudo sentir el segundo hombre. Varias veces al sentir dolor el primer hombre trató de alejar o disminuir aún más su círculo, ese hombre creció con resentimiento al dolor, propio y de los demás y su vida se basó en el temor.
Sin importar lo grande que pudiera ser el dolor que sintiera el segundo hombre nunca cruzó por su cabeza la idea de disminuir su círculo. El tiempo le dio al segundo hombre la oportunidad de crecer, de comprender al dolor y de transformarlo lentamente, en él y en los demás, su vida poco a poco se fue colmando sólo de alegría.
Sus vidas aún transcurren.
Miranda Dasso
La vida tiene tintes de dolor, pero no por ello debemos hacer del dolor un credo, no nacemos como ninguno de los dos extremos, ni somos mejores ni peores por encontrarnos en alguno de estos dos momentos, porque todos somos seres de luz, capaces de la felicidad plena.
Eso sí, si no haces nada, nada va a ocurrirte
¿Hacer qué? No puedo decir qué, pero puedo decir que ahora.
domingo, 7 de marzo de 2010
Todos Somos Seres de Luz
No es un secreto que en Occidente vivimos en un tiempo de crisis espiritual. Durante casi dos mil años Europa se ha guiando por las ideas del cristianismo y lo ha reflejado de múltiples modos. Luego los pueblos originarios de América Latina, que tenían su propia ciencia y vida espiritual muy lograda, vieron aplastadas sus costumbres por la llegada del hombre Europeo.
Hoy son muchos los que piensan que ese periodo toca a su fin y que las estructuras formadas alrededor de las ideologías Judío-Cristianas, ya sean religiosas o sociales, se están desmoronando. Las viejas certezas derivadas de esta concepción han desaparecido del mundo y el mundo actual prácticamente no encuentra de donde asirse.
En este proceso se puede apreciar un aspecto positivo.
Al resquebrajarse ese mundo, viejo y cerrado, el hombre occidental ha entrado en contacto con otras concepciones del mundo.
Estos conceptos introductorios adaptados de “El Verdadero Rostro del Hinduismo” de Stephen Cross, son aplicables, no solo en lo espiritual si no a todos los aspectos de la vida cotidiana. Estamos asistiendo a un cambio de paradigma.
Cambio, necesario y útil, en su momento nos ha hecho humanos, pero nada es de una día para otro, pero de no haber existido ese primer cambio primordial seguiríamos siendo una simple célula.
Hoy somos seres complejos, pero invadidos por las faltas, no hemos logrado descubrir que todo lo que necesitamos está en nosotros mismos. La felicidad está a un paso.
Somos capaces de comprender el universo y eso debería bastarnos para sentirnos seres de luz.
Primero, seamos receptores del cambio, analistas de nuestro entorno y no dejemos que los medios de comunicación nos ideo-ticen; luego, seamos artífices del cambio, actores de nuestras vidas, amos de nuestro destino.
¿Cambiar qué? No puedo decir qué, pero puedo decir que ahora.
Hoy son muchos los que piensan que ese periodo toca a su fin y que las estructuras formadas alrededor de las ideologías Judío-Cristianas, ya sean religiosas o sociales, se están desmoronando. Las viejas certezas derivadas de esta concepción han desaparecido del mundo y el mundo actual prácticamente no encuentra de donde asirse.
En este proceso se puede apreciar un aspecto positivo.
Al resquebrajarse ese mundo, viejo y cerrado, el hombre occidental ha entrado en contacto con otras concepciones del mundo.
Estos conceptos introductorios adaptados de “El Verdadero Rostro del Hinduismo” de Stephen Cross, son aplicables, no solo en lo espiritual si no a todos los aspectos de la vida cotidiana. Estamos asistiendo a un cambio de paradigma.
Cambio, necesario y útil, en su momento nos ha hecho humanos, pero nada es de una día para otro, pero de no haber existido ese primer cambio primordial seguiríamos siendo una simple célula.
Hoy somos seres complejos, pero invadidos por las faltas, no hemos logrado descubrir que todo lo que necesitamos está en nosotros mismos. La felicidad está a un paso.
Somos capaces de comprender el universo y eso debería bastarnos para sentirnos seres de luz.
Primero, seamos receptores del cambio, analistas de nuestro entorno y no dejemos que los medios de comunicación nos ideo-ticen; luego, seamos artífices del cambio, actores de nuestras vidas, amos de nuestro destino.
¿Cambiar qué? No puedo decir qué, pero puedo decir que ahora.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)