Por delante de ti en el tiempo hay un abanico cambiante de futuros probables. Todo son experiencias todavía posibles de ocurrir. Los futuros más probables no están grabados en piedra porque tus pensamientos, sentimientos y elecciones afectan continuamente su probabilidad; cualquier cambio que hagas ahora puede cambiar cuál de estos futuros es más probable que sea el siguiente.
Mientras los futuros permanezcan así de abiertos, puedes utilizar tus pensamientos y sentimientos para darles forma. Pero tan pronto como un futuro se convierte en absolutamente cierto, debes tratar con él a través de la preparación y de la acción.
Así pues existen dos maneras de manejar las experiencias:
- Modelándolas antes de que sean seguras
- Tratando con ellas directamente una vez que son inevitables.
Por ejemplo, quizás planeas una salida en bicicleta mientras estás de mal humor y hayas olvidado completamente la posibilidad de que pinches una rueda... la emoción negativa no sólo atrae el futuro probable en el que tengas un pinchazo, sino que tu falta de estar alerta tampoco lo congela para que no suceda. Inflar tus neumáticos es muy apropiado. Pero si cambias tu actitud a una de más positiva, y a la vez llevas contigo una caja de parches y una bomba de aire, de antemano se cortan las posibilidades de tener un pinchazo. En este caso, el futuro queda abierto, y a través de tus pensamientos y sentimientos desvías un probable futuro negativo a uno de positivo.
Considera ahora qué ocurre cuando el neumático de tu bicicleta tiene ya un pequeño pinchazo antes siquiera de que te subas en ella. Lo cierto es que para cuando decidas regresar se habrá deshinchado. Ni toda la previsión ni la actitud de superación previa que puedas tener evitarán que el aire salga. El futuro de tener que usar la caja de parches y la bomba de aire queda fijado, y en tanto te los lleves contigo, tendrás que tratar con un futuro cierto a través de la prevención y de la acción. Por otro lado, mantener una actitud positiva podría no evitar un cierto futuro como éste, pero puede atraer ayuda inesperada. Quizá olvidaste coger la caja de parches, pero puesto que atraes experiencias positivas alguien acertará a estar por allí cerca y te ayudará.
Es posible que por estar alerta del peligro te vuelvas tan obsesivamente miedoso con ello que tu actitud negativa realmente lo desencadene. Hay dos soluciones a este problema. La primera es no pensar adrede en los peligros: ojos que no ven, corazón que no siente, la ignorancia es una bendición, y cosas de este estilo. Y sí, esto evita atraer el peligro, sin embargo no lo bloquea, así que tarde o temprano aparecerá y tu falta de conciencia y preparación te dejará herido. La segunda solución es parar de estar asustado, deprimido, obsesionado o paranoico acerca de lo que sabes o sospechas. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero es algo hacia lo que apuntar. Si puedes estar alerta sobre el peligro, saber cómo manejarlo y no lo temes de forma incontrolada, tienes toda la protección que necesitas sin atraer hacia ti la negatividad.
Adaptado de "Conocimiento Marginal para Principiantes" de Montalk - 2007
www.montalk.net
Dedicado a Javier Moros